domingo, 14 de septiembre de 2014

Alicante y Elche, tan cerca, pero tan lejos

El martes 16 comienza la Semana Europea de la Movilidad, que termina el lunes 22 con la celebración del Día Mundial sin Coches. Para conmemorar este evento las conexiones entre Elche y Alicante se verán afectadas por las obras del acceso ferroviario en Alicante, lo que retrasará temporalmente las circulaciones y alargará la duración del viaje hasta el final de las obras. Y además se inaugurará el definitivo empeoramiento del servicio que presta la empresa de transporte SuBús.

Alicante y Elche se encuentran unidos por dos medios de transportes. Con la línea de ferroraril C1 de Renfe Cercanías. Ésta tiene una frecuencia en días laborables de un tren cada 60 minutos, con refuerzos en hora punta. Los vehículos son antiguos, ruidosos, inaccesibles para personas de movilidad reducida. La línea ferroviaria está sin electrificar y sin desdoblar, la duración del trayecto es de 26 minutos con un larga e incómoda inversión de marcha en el barrio alicantino de San Gabriel.

El segundo medio de transporte son los autobuses interurbanos operados por la compañía alicantina de SuBús, sí esa que aborrecen los capitolinos por el deficiente servicio urbano y metropolitano que prestan. Hasta ahora esta empresa no daba un mal servicio en la línea 91, que conecta Elche con Alicante y Crevillente, pues bien, en vez de tomar ejemplo y mejorar sus otras líneas, han decidido empeorar el servicio interurbano que da cobertura a una población total de casi 600 mil habitantes.

Durante este verano SuBús, redujo las frecuencias de un autobús cada 30 minutos a uno cada 45, y eliminó el último autobús de vuelta desde Alicante a las 10 de la noche. Llegado mediados de septiembre, está frecuencia se hace definitiva y para colmo se eliminan las primeras circulaciones de los fines de semana. La única mejora es la frecuencia de paso de los sábados que será de 60 minutos en vez de 90. A esto hay que sumar el alargamiento de los tiempos de viaje que se ha ido produciendo a lo largo de los últimos años, pasando de los 30 minutos originarios a los 45 actuales, aunque haya sido con la intención de dar una mayor cobertura territorial, es un tiempo poco competitivo.

En resumen, tenemos unas ciudades de 230 y 330 mil habitantes unidas por un tren cada hora, con la peculiar frecuencia de un autobús cada 45 minutos, que te hace estar consultando continuamente los horarios. Los 22 kilómetros que nos separan son unos regulares 26 minutos en tren, o unos larguísimos 45 minutos en autobús. Ambas ciudades se quedan completamente desconectadas entre las 10 y las 6, y en bus desde las 9:30 hasta las 7 (sin comentarios...). No tenemos ningún tipo de servicio nocturno de fin de semana, para evitar que la gente tenga que coger el coche y por supuesto no tenemos ningún título de viaje que agrupe a los transportes urbanos e interurbanos (por no tener no tenemos ni un bono de 10 viajes de tren...). Todo ello no fomenta precisamente la movilidad sostenible, así que en vez de celebrar esta semana con viajes gratuitos en autobuses eléctricos y demás tonterías, podrían dedicarla a mejorar una conexión tan importante como es la Elche-Alicante.